LAS 11 REGLAS DE ORO DEL EMPRENDIMIENTO

Hoy en día,  el tema del  emprendedurismo es tendencia. Mucha gente se siente motivada por las tantas historias de éxito (algunas ciertas otras no tanto) que circulan en la red.

El problema es que la mayoría pierde la motivación al darse cuenta de que alcanzar el éxito en los negocios no es tan fácil como generalmente se vende.

Para aclararte ciertas dudas frecuentes en cuanto a este tema, comparto contigo las 11 reglas de oro del emprendimiento:

1. Nunca entres en un negocio que no entiendas.

Conocer el negocio en el que pretendes invertir tu tiempo, dinero y energía es un factor determinante en el éxito o fracaso del mismo.

No basta con conocer los resultados que otros han obtenido en negocios similares, para hacerlo bien necesitas conocer los por menores del mismo (Mercado, industria, marco legal, costos y demás).

2. Comienza pequeño.

Los negocios que comienzan a lo grande tienen muchas posibilidades de fracasar a lo grande.

Cuando te aventuras a emprender en un proyecto, en especial si es algo nuevo, debes tratar de minimizar el riesgo. Esto lo logras eliminando cualquier cosa que te lleve a gastar más de lo necesario para hacer que la idea funcione.

Considera la primera versión de tu negocio como una versión de prueba en la que conocerás el mercado y recopilarás la información necesaria para ir haciendo los cambios y modificaciones que sentarán las bases de un proceso de crecimiento sostenible en el tiempo.

3. Mantente aprendiendo.

El día que dejas de aprender, dejas de crecer.

El mercado y los clientes cambian; si no adquieres los conocimientos necesarios para adaptarte de manera oportuna a esos cambios quedarás fuera del juego.

4. Cuídate del endeudamiento.

En los negocios hay cosas que son ciertas y otras tantas que son inciertas.

Si inicias un negocio, pueda que te vaya bien o pueda que te vaya mal. Ahí está la incertidumbre.

Si tomas un préstamo para iniciar un negocio, te vaya bien o mal, tendrás que pagarlo. Eso es lo cierto.

Por tal razón, procura mantener tu negocio libre de deudas en sus inicios, de modo que no comprometas por anticipado el futuro del mismo.

5. Escoge a tu socio con cuidado.

Al igual que no escogerías a tu pareja para casarte sin antes conocerla, así mismo deberías tomarte el tiempo de conocer a la persona con la que pretendes hacer sociedad.
Como regla general, procura no hacer negocios con:

  • Alguien en quien no confíes.
  • Alguien a quien no le prestarías tu auto.
  • Alguien que no tiene el mismo grado de pasión que tú.

6. Si no es escalable ni expandible, no es un buen negocio.

Si un negocio no es capaz de implementarse  a una mayor escala manteniendo su rentabilidad ni puede trascender las barreras geográficas ni idiomáticas, es muy probable que no sea un buen negocio.

Para asegurar el crecimiento y permanencia, los negocios deben ser capaces de expandirse y alcanzar nuevos mercados.

7. El marketing es una pieza clave para el éxito.

Como dijo el gurú del management moderno, el Dr. Peter Drucker, “El marketing y la innovación dan los resultados, todo lo demás es gasto”.

No importa cuán impresionante sea tu negocio o producto, ni lo bien que satisfaga la necesidad por la cual fue creado. Si el público objetivo no sabe que existe, no servirá de nada.

8. Aprende de quienes ya conocen el camino.

Busca mentores, modelos a seguir, gente que haya caminado el camino que pretendes caminar y que hayan logrado los resultados que pretendes conseguir. Aprende de sus aciertos y desaciertos.

No necesitas reinventar la rueda, toma las estrategias que han funcionado para ellos, adáptalas a la condición particular de tu negocio y evita caer en los errores en los que ya otros han caído.

9. Un buen capital humano es la mejor inversión que puedes hacer.

Sin importar cuan brillante seas, ni cuanto conozcas tu negocio. No podrás alcanzar el éxito solo.

Necesitas rodearte de gente capaz de entender tu visión y ayudarte a materializarla.

Antes de contratar a alguien incapaz solo por lo barato de sus servicios, recuerda lo caro que sale un trabajo mal hecho.

10. Maneja tus números.

Costos, gastos, tiempos de entrega, impuestos, deducciones, márgenes… todos estos términos deben formar parte de tu día a día.

Tu función como emprendedor no es solo desarrollar productos y servicios, sino también velar por la rentabilidad del proceso de desarrollo y comercialización de los mismos.

Para lograr esto, debes controlar con detalle. Midiendo cada indicador y analizando cada variable.

En el momento en que pierdes el control de tus números, pierdes el control de tu negocio.

11. No esperes que sea fácil.

Las películas han acostumbrado a las personas a creer que el éxito en los negocios es cuestión de suerte, no de trabajo.

Por eso, cuando se dan cuenta de la cantidad de dedicación y esfuerzo necesarios para hacer que un proyecto funcione tiran la toalla. No seas uno de esos.

El mundo de los negocios es duro y exigente, pero paga buenos dividendos. Nunca te rindas.

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