8 COSAS QUE DEBES SABER ANTES DE INVERTIR EN PUBLICIDAD

Si eres seguidor de este blog de seguro ya sabes lo mucho que insisto en el tema de la publicidad  y sobre lo importante que es para las empresas publicitarse de la manera correcta – Sí, existen formas incorrectas de publicitarse – Debo confesar que me alegra mucho ver que algunas personas se me han acercado con el interés de conocer más al respecto; sin embargo, antes de que pongas tu chequera a merced de las agencias publicitarias, hay una serie de puntos que debes considerar.

Esta publicación no pretende convertirte en un experto en publicidad y marketing, pero te dará la información que necesitas saber antes de contratar los servicios de uno.

De las tantas cosas que debes saber antes de invertir en publicidad he seleccionado las 8 que considero fundamentales, estas son:

1. ¿Cuál es tu público?

Conocer cuál es tu público es la piedra angular de la publicidad y el marketing. En la medida en que seas capaz de identificar con claridad a tu audiencia, podrás diseñar servicios y productos que satisfagan mejor sus necesidades, así como también estrategias publicitarias mucho más efectivas y relevantes para ellos.

Es tu tarea saber qué clase de gente busca tus servicios, como viven y de donde provienen. Te darás cuenta de que la publicidad es mucho más efectiva cuando se diseña con un público específico en mente.

2. ¿Qué le gusta a tu público?

Conocer los gustos de tu audiencia es la llave que te permitirá entrar en sus mentes y hará que puedas crear estrategias publicitarias a la medida, evitando así perder tiempo y dinero en campañas infructíferas y sin impacto.

Cuando las personas se exponen a publicidad que integra elementos de su agrado o elementos con los que se sienten identificados, demuestran mayores índices de receptividad. En ese sentido, sería antieconómico que te arriesgaras a lanzar tu dinero al aire e invertir en publicidad que no tome en cuenta ninguno de estos elementos.

3. ¿Qué lugares frecuentan?

Los lugares que las personas frecuentan te dicen mucho de sus preferencias y estilo de vida. Por ejemplo:

  • En las discotecas y clubes encontrarás personas enérgicas, por lo general jóvenes y/o adultos no muy avanzados, de clases media y media alta, con gustos por la vida nocturna, música, ropa y bebidas alcohólicas.
  • Los parques están ocupados en su mayoría por niños, padres de familia y/o envejecientes con hábitos diurnos, temperamento calmado y con tendencia a ser más preocupados por la salud y la seguridad.

Estos dos ejemplos te dan una idea de cómo el conocimiento de los lugares frecuentados por tu audiencia puede ayudarte a tener un contacto más cercano y efectivo.

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4. ¿Qué pretendes lograr con tu campaña publicitaria?

¿Cuáles son tus objetivos? ¿Quieres aumentar ventas? ¿Buscas dar a conocer un nuevo producto o servicio? O quieres resaltar algún aspecto de tu negocio que te diferencia de la competencia.

Las respuestas a estas preguntas se convertirán en tus objetivos, y estos a su vez serán la base sobre la cual se edificarán las estrategias a seguir durante toda tu campaña; así que procura ser lo más claro y específico posible. El nivel de claridad con el que redactes tus objetivos será determinante en la consecución de los mismos.

5. ¿Cuál es tu presupuesto para publicidad?

El presupuesto va a depender en gran manera del alcance que pretendas lograr y de los objetivos que te plantees, sin embargo, debes tener una cifra que sirva como punto de partida y distribuir el gasto diario de la mejor manera posible.

Es importante que manejes bien la relación inversión/resultados y que, por el bien de tus finanzas, trates de establecerte objetivos concretos y bien definidos. No quieras realizar una súper campaña saturada de objetivos de naturaleza diferente que al final terminarán superponiéndose e interfiriendo unos con otros. Centralízate en un objetivo general, de ahí emanarán los objetivos específicos y las estrategias que luego te permitirán determinar los recursos que se consumirán para la puesta en marcha de las mismas.

Si no manejas sabiamente los números pueda que termines luchando con un monstruo devorador de recursos y como resultado de ello, los daños superarán en mucho los beneficios.

6. ¿Puedes manejar la situación o necesitas contratar a un profesional?

Si tus conocimientos te permiten manejar de manera técnica y efectiva todo el proceso de elaboración y puesta en marcha de una campaña publicitaria, no se diga más, ponte a trabajar y ahórrate el pago de servicios especializados; si por el contrario, luego de ser sincero contigo mismo te has dado cuenta de que no dominas la materia, busca ayuda.

A menudo caemos en el error de subestimar la importancia de la ayuda profesional, nos ponemos el traje de “Todo lo hago” y al final nos vemos en la penosa situación de tener que buscar un experto para que arregle lo que hicimos mal y comience a hacer las cosas bien desde el principio.

Como consecuencia de esto, terminamos pagando el doble de lo que hubiera costado contratar a alguien desde el comienzo.

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7. ¿Contratar servicios por campaña o pagar por asesoría en temas específicos?

Siguiendo en el mismo tenor que en el punto anterior y en hipotético caso de que tengas conocimientos sobre algunas etapas del proceso de puesta en marcha de la campaña, puedes usar la opción de pagar los servicios de asesoría profesional para que te sirva de soporte y complemento.

Por ejemplo, si tienes conocimientos sobre publicidad visual, pero no sabes cómo desarrollar estrategias dirigidas a las redes sociales, puedes contratar a alguien que te asesore en esa parte.

Esta es una muy buena alternativa para aquellas personas que les gusta mantenerse involucrados en el proceso sin tener que correr los riesgos de inmiscuirse en áreas que no son de su dominio.

8. ¿Cómo medirás los resultados?

Una vez que sabes a que público te vas a dirigir, conoces lo que quieres conseguir y los recursos que vas a destinar para ello, tienes que pensar en la manera en que vas a medir los resultados de tu esfuerzo, tiempo y dinero. Esta es una de las etapas a menudo más olvidadas, pero que aun así posee una gran importancia.

Sea a través del volumen de las ventas realizadas, del número de clientes captados o por los niveles de aceptación del nuevo producto o servicio colocado; la medición de resultados es lo que te permitirá evaluar el producto del trabajo realizado.

Partiendo de los resultados, podrás realizar los ajustes necesarios en tu estrategia de marketing o en tu negocio, para asegurarte de que los resultados futuros vayan acorde con tus expectativas.

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